La Cirugía Oral y Maxilofacial es la especialidad odontológica que comprende el conjunto de conocimientos teórico-prácticos necesarios con el fin de realizar la prevención, el diagnóstico, pronóstico, el tratamiento integral médico–quirúrgico y la reconstrucción de las patologías, traumatismos, anomalías y afecciones congénitas o adquiridas de las estructuras que comprenden el sistema estomatognático, el complejo maxilofacial y sus órganos asociados
La articulación temporomandibular es una pequeña articulación situada por delante del pabellón auricular, donde el cráneo y la mandíbula entran en contacto. Esta permite el movimiento y la función mandibular. Los trastornos de esta articulación son comunes y presentan una variedad de síntomas.
Los desordenes de la articulación temporomandibular son una familia de problemas relacionados con su complejo mandíbula – articulación. Los síntomas son: dolor articular, ruido tipo clicking o chasquido, dificultad para abrir la boca, etc. Existen diferentes tipos de problemas de la articulación, los cuales pueden llegar a convertirse en una situación más grave, de tal forma que su detección temprana y tratamiento son muy importantes. Un solo tratamiento no resuelve el problema y este puede ser odontológico, farmacológico y /o quirúrgico. Los desordenes de la ATM son producto de muchas causas, tales como estrés, bruxismo, maloclusión, ausencia parcial o total de dientes y enfermedades degenerativas de las articulaciones, etc. El Cirujano Oral y Maxilofacial debe realizar el diagnóstico y manejo adecuado, solicitando las imágenes diagnósticas que se requieran e interconsultando con las especialidades médicas y odontológicas que ameriten.
Las estadísticas demuestran que el 45% de las personas adultas jóvenes han perdido algún diente debido a un accidente o enfermedad dental o de la encía. Los implantes dentales son aditamentos de titanio, similares a un tornillo, que se introducen en el hueso mediante un procedimiento quirúrgico que realiza el cirujano maxilofacial. Se comportan como si fueran dientes naturales, ya que se unen al hueso mediante un mecanismo de oseointegración. Estos hacen posible que el paciente pueda comer y hablar de nuevo cómodamente y con confianza. Cuando el paciente tiene espacios edéntulos por perdida dientes, los implantes permiten restaurar nuevamente el diente perdido sin necesidad de sacrificar y mutilar desgastando los dientes vecinos sanos. Los implantes se acomodan a las necesidades individuales de cada paciente, son seguros para el hueso y permiten una variedad de restauraciones protésicas. Para su adecuada colocación, cuando el hueso se ha desgastado, pueden requerir de una cirugía previa de aumento óseo, ya sea tomando hueso del mismo paciente o utilizando materiales sustitutos que remplazan al hueso.
La cirugía dentoalveolar consiste en el manejo quirúrgico de las enfermedades de los dientes y sus tejidos de soporte, tanto blandos como duros. Generalmente esta involucra a los dientes retenidos o incluidos. El diente que con más frecuencia se retiene es el tercer molar (cordal o muela del juicio) debido a la falta de espacio o a la perdida de su capacidad para erupcionar parcialmente quedando retenido en el hueso o en la encía.
El sitio donde con mayor frecuencia se retienen estos molares es en la mandíbula. Cuando el tercer molar se encuentra retenido se presenta dolor, sensación de presión, una posible infección por los microorganismos acumulados en la encía circundante, disminución de la apertura bucal, daño en los las raíces de los dientes vecinos y posible aparición de quistes y tumores entre otros. Cuando se diagnostica el problema, el cirujano maxilofacial debe realizar su remoción, mediante un procedimiento quirúrgico donde generalmente se retira el hueso de alrededor del diente y siendo necesario muchas veces seccionarlo para poderlo retirar. Una vez retirados estos dientes la sintomatología y las molestias previas al procedimiento cesan. Después del procedimiento quirúrgico el paciente será medicado por el cirujano maxilofacial para controlar el dolor y la inflamación postoperatoria y se le darán las respectivas indicaciones postoperatorias para seguir en casa durante los primeros días después de realizada la cirugía.
Las lesiones maxilofaciales también hacen referencia al trauma maxilofacial, que comprende la agresión que compromete a la boca, cara y huesos maxilares. Casi todo el mundo ha tenido alguna experiencia de tal agresión o conocimiento de una victima de este tipo de caso. La principal causa de trauma en nuestro medio es la violencia, seguida por los accidentes automovilísticos, deportes de contacto, accidentes laborales y caseros. El cirujano oral y maxilofacial es el especialista de de la odontología entrenado para el manejo de este tipo de lesiones, específicamente de la cavidad oral, cara y huesos maxilares. El tratamiento de las fracturas de los huesos faciales tiene el mismo principio de tratamiento de las fracturas de los otros huesos del cuerpo. La fractura debe ser reducida y posteriormente inmovilizada, también se debe realizar un adecuado manejo de las lesiones de la piel y de la mucosa oral que se encuentren comprometidas. Para la inmovilización intermaxilar se utilizan alambres y para la fijación de las fracturas placas y tornillos de titanio, dependiendo de la severidad del trauma y el sito anatómico comprometido.
La cirugía ortognática o cirugía correctiva de los maxilares es el conjunto de técnicas realizadas por el cirujano oral y maxilofacial con el objetivo de corregir las anomalías o deformidades de la forma, tamaño y posición de los maxilares y de sus estructuras anexas. La mal alineación de las arcadas dentarias puede ser causa de alteración en la masticación, en el habla, la respiración. Adicionalmente, la apariencia facial puede ser dramática debido al desequilibrio y desarmonía de la cara por alteración del crecimiento desde la infancia o por alguna agresión traumática. La cirugía ortognática produce cambios funcionales y estéticos faciales.
El tratamiento consta de una evaluación ortodóntica y quirúrgica. La fase ortodóntica prequirúrgica se realiza con el fin de movilizar los dientes hacia una correcta posición y obtener la oclusión adecuada para antes de la cirugía. Posteriormente, se realiza la cirugía correctiva de los maxilares, donde los huesos faciales se cortan y se fijan con placas y tornillos de titanio en la nueva posición. Por ultimo se ejecuta una fase de ortodoncia postquirúrgica para estabilizar todo el tratamiento.
La cirugía ortognática puede ser requerida en el maxilar, la mandíbula, el mentón, en ambos o puede ser necesario realizar las tres cirugías simultáneamente. Esto depende principalmente del tipo de anomalía o de la severidad del problema.
La distracción osteogénica comprende una serie de técnicas quirúrgicas en las cuales se realiza una sección a través de una osteotomía y posteriormente una liberación de un segmento óseo unido a un pedículo vascular con un movimiento gradual de expansión, para lograr formación de hueso en la zona de la osteotomía. La DO se basa en el principio de tensión–estrés que permite la formación de hueso mediante elongación progresiva del mismo y de los tejidos blandos a través de una fractura controlada.
Su uso está indicado en defectos óseos congénitos por anomalías craneomaxilofaciales o adquiridos como consecuencia de trauma, tumores infecciones, patología oral etc.
Las infecciones de la región maxilofacial pueden convertirse en una emergencia vital si no so tratadas adecuadamente. El dolor y la inflamación de la cara, mandíbula y/o cuello pueden indicar que son de origen dental. Si la infección es severa el cirujano oral y maxilofacial debe realizar un manejo hospitalario para diagnosticar y tratar el problema. Cuando la infección es menos severa, el diagnóstico y manejo se pueden realizar en el consultorio. Dependiendo del diagnóstico y de la severidad del caso, el cirujano oral y maxilofacial puede trabajar con otros especialistas en su manejo. En todos los casos, una vez diagnosticado el problema se debe retirar la causa, establecer el manejo antibiótico adecuado y buscar una vía de drenaje.
La inadecuada forma o estructura del maxilar o de la mandíbula puede darse como resultado de lesiones, patologías severas, trauma, resección de un tumor, uso de prótesis dentales por un largo período de tiempo, etc. La utilización de injertos óseos en estos pacientes es necesaria, ya sea hueso del mismo paciente (autólogo) o materiales sustitutos. El cirujano maxilofacial debe hacer una evaluación cuidadosa y determinar la cantidad de tejidos blandos y duros a restaurar. Los injertos de piel y de tejidos blandos deben utilizarse en la corrección de los defectos para mejorar la arquitectura y anatomía de la región maxilofacial.
Por medio de la cirugía reconstructiva se pueden restituir los tejidos para poder proveer una rehabilitación y lograr una adecuada alimentación y restablecimiento de funciones tales como el habla, la deglución etc.
Los implantes dentales se pueden utilizar para remplazar dientes y/u otras estructuras perdidas. También se utilizan como anclaje de prótesis orales y maxilofaciales.
El diagnóstico y manejo de la patología en la región bucomaxilofacial es una parte muy importante en la práctica clínica de la Cirugía Oral y Maxilofacial. Generalmente se indican biopsias, las cual se definen como el retiro de todo o parte de un tejido de un ser vivo individual para su exanimación y establecimiento del diagnóstico. En algunos tipos de lesiones menores se constituyen como tratamiento definitivo. El cirujano Oral y Maxilofacial no solo está en capacidad de diagnosticar y manejar quirúrgicamente la patología, sino que también está en la capacidad de reconstruir mediante procedimientos quirúrgicos tales como injertos, distracción osteogénica, etc. los tejidos tanto óseos como blandos que se han perdido por causa de una lesión.
Las malformaciones faciales congénitas tienen una alta incidencia. El Cirujano Oral y Maxilofacial está entrenado para el manejo y participación en grupos multidisciplinarios para dar tratamiento quirúrgico a estas anormalidades dentomaxilofaciales. De las malformaciones congénitas la de mayor incidencia es la de labio y paladar hendido la cual, según las estadísticas ocurre en 1 de cada 700 nacimientos. Esta malformación se produce por la no unión de las estructuras anatómicas cuando el niño está en formación de la cuarta a la octava semana de vida. El Cirujano Oral y Maxilofacial puede estar entrenado para el manejo primario de esta patología (cierre de labio y/o del paladar) y en los grupos multidisciplinarios es el responsable de la realización del injerto óseo alveolar para el cierre de la hendidura, el manejo de dientes incluídos y atípicos a nivel de esta, procedimientos de distracción osteogénica y la cirugía de los maxilares en la edad adulta. (Cirugía Ortognática).